Adiós querido papá

13.09.2013 01:10

ADIOS, QUERIDO PAPÁ

Lo siento mucho, porque creo que ésta es la última vez que me podré dirigir a ti. En serio, lo siento mucho. Es tiempo de que sepas la verdad. Voy a ser breve y claro: la droga me mató, papá. Conocí a mis asesinos a eso de los quince o dieciséis años. Es horrible, ¿no es cierto? ¿Sabes cómo fue?

Un ciudadano elegantemente vestido, muy elegante realmente y que se expresaba muy bien, nos presentó a nuestros futuros asesinos: la droga. Yo intente rechazarla. De veras lo intenté, pero ese señor se metió en mi dignidad diciéndome que yo no era hombre.

No es necesario que diga nada más, ¿no es cierto…? Ingrese al mundo de las drogas. No hacía nada sin que las drogas estuvieran presentes.

Yo sentía que las demás personas y la droga, mi amiga, sonreían y sonreían…

¿Sabes, papá? Cuando uno comienza encuentra todo ridículo y muy divertido. Incluso a Dios lo encontraba ridículo.

Hoy, en este hospital, reconozco que Dios es lo más importante en el mundo; sé que sin su ayuda no estaría escribiendo lo que escribo.

Papá, no vas a creerlo, pero la vida de un drogadicto es terrible. Uno se siente desgarrado por dentro.  Es terrible y todos los jóvenes deben saberlo para no entrar en eso. Yo no puedo dar tres pasos sin cansarme. Los médicos me dicen que me voy a curar; pero cuando salen del cuarto mueven la cabeza. Papá, sólo tengo diecinueve años y sé que no tengo oportunidad de vivir.

Es muy tarde para mí, pero tengo un último encargo que hacerte.

Habla a todos los jóvenes que conoces y muéstrales esta carta. Dile que en cada puerta de los colegios y en cualquier aula, en cada facultad, en cada negocio o en cualquier lugar, puede haber siempre un hombre elegante que va a mostrarle a su futuro asesino, el que destruirá sus vidas.

Por favor, papá, haz eso, papá, antes de que sea demasiado tarde para ellos también.

Perdóname, papá; ya sufrí demasiado. Perdóname por hacerte sufrir también con mis locuras.

Adiós, querido papá.

 

El autor de esta carta falleció a pocos días de escribirla por abusos de drogas. Esta carta fue publicada en la ciudad de Tandil(Buenos aires, Argentina) en el mes de octubre de 1996.